Carlos,
Entiendo que el concepto resulte confuso. Toda esa terminología, de corte heideggeriano, es terminología específica para la cual no encuentro otra forma de expresión. Quizá sólo se pueda definir el acontecimiento, concepto desde el cual vienen pensando muchas de las corrientes filosóficas de la actualidad, con una tautología. Lo cierto es que Heidegger apenas llegó a entreverlo, y a autores como Deleuze les resulta muy difícil definirlo. Se llega a comprender que la lógica que lo rige no es la misma que rige el campo éntico, el cual es, por otra parte, una manifestación de éste. Esa es la razón por la cual el empleo de conceptos como "relativo" y "absoluto" puede prestarse a confusión, pero su sentido es claro: cada manifestación éntica del Ser (expresado, entre otras cosas, en la lengua y sin las cuales nos resultaría imposible entreverlo) es absoluta en sí, irrepetible, (de ahí la filosofía de la diferencia). Eso no implica que sea relativa a un Absoluto imposible de aprehender para cualquier razón humana. Es ese el aspecto del pensamiento acontecimental que me interesa y eso es lo que encuentro en parte del pensamiento de Chomsky.
Hace un tiempo expuse en uno de los tantos congresos de filosofía organizados en Buenos Aires mi posición con respecto a Borges en este aspecto: cuando Borges habla del plano fundacional (por ejemplo en "El Aleph"), lo refiere como una sucesión de sustantivos, con lo cual queda atrapado en la historia de la metafísica. Lo mismo sucede con el verso (por otra parte harto trascendentalista) de Ajedrez que vos citas: se extrapola la voluntad a otro plano y se erige el plano fundacional en una voluntad ajena en lugar de referir un inmanentismo del cual forma parte incluso la nada. (Consultá los últimos hallazgos de la física al respecto). Estoy hablando de algo que va más allá de la mera traducción... aunque no deje de comprenderla. Por supuesto, no está de más decir que mucha gente se enojó por sentirse desafiados ante la invitación a buscar algo que está más allá de lo meramente pensable. Hubo, sin embargo, muchos otros que abrazaron la idea como un desafío interesante. Una vez más: no es más que lo propuesto por Heidegger a mediados del siglo XX.
Entiendo que no te guste la filosofía. Sin ánimos de ofender, no me parece que sea para cualquiera. De hecho, a mí me parece que todo lo que vale la pena aprender cuesta, y me alegra sentirme un infante frente a paredes de sentido: para mí son un desafío, algo que tengo que entender. Creo que morimos un poco en el momento en el que creemos que no nos queda nada por aprender. Pero ese soy yo... y no voy a extrapolar mis opiniones a verdades absolutas como afirmar que una cosa es así o de esta otra forma (precisamente por las razones citadas más arriba). Es por eso que no estoy de acuerdo con desautorizar otras opiniones con la simple acusación de "verborrágicas". Sólo se trata de tener un diálogo amable e intercambiar ideas... nada más.
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