Michael... ¡qué difícil contestarte! Pero me parece fantástico que te hagas preguntas... Para empezar, puntualmente yo diría que tus dos traducciones son correctas (ni buenas ni malas. Las malas traducciones son las que tienen errores, de interpretación, de información, de redacción...)
Los traductores hacemos versiones diferentes: cada traducción es una versión que resulta de "verter" precisamente el texto de origen al idioma de destino y ¿quién puede juzgar cuál versión es mejor que otra? (Generalmente se elige un estilo de acuerdo a criterios de quien te encarga el trabajo o la preferencia explícita del cliente.) Una traducción científica o técnica permite poca variación de una versión a otra, pero los textos literarios (no sólo novelas o cuentos: textos educativos, informativos...) permiten muchas versiones, que pueden ir desde la más literal, ("fiel", clara y entendible, aunque "con poca gracia"), hasta el extremo de una hermosa redacción, muy "florida", que peligrosamente se aleja del original porque el traductor se permitió tantas libertades que creó un nuevo texto... (Dicen que todos los traductores somos un poco autores.) Mantener el estilo, tratar de reflejar la "forma de expresarse" del autor sería el ideal, pero no siempre es tarea fácil. ¡Cuestión de autocontrolar los ímpetus creativos!
No sé si te he aclarado (o empeorado) tus dudas, pero es un buen tema de discusión. Es saludable cuestionarse, y muy loable proponerse ser UN BUEN TRADUCTOR.
¡Éxitos en tu empresa!
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